ESCAPADA: Vacaciones en Túnez

Hola amigos,

Este verano he tenido la suerte (de rebote, eso sí, porque no era el viaje inicialmente previsto, pero problemas con los vuelos y con la agencia de viajes han hecho que a última hora cambiaramos nuestra decisión...) de poder visitar un país que llevaba mucho tiempo con ganas de descubrir: Túnez. Después de un par de semanas más de relax (en León y Zarautz principalmente), y ya en casa trabajando, me ha dado tiempo para absorber y reflexionar sobre el viaje más en frío y poder contaros algo al respecto.

Vaya por delante el buen sabor de boca que traigo tanto del país como de los lugares y gentes que hemos conocido. Además, a cambio de pasar muchas horas en autobuses, de dormir poco y andar mucho, y, en definitiva, de descansar poco, hemos podido conocer una gran parte de este gran y variopinto país (como podreís ver en el mapa de abajo). Intentaré resumiros brevemente dicho viaje para daros una idea de qué podeís visitar en tierras tunecinas y, de paso, poneros los dientes largos.

Nuestra idea inicial era coger un circuito por la parte centro-meridional del país de cuatro días para luego pasar el resto de la semana descansando en un destino de playa. El primer día (en rojo en el mapa) en Túnez, y después de empezar a conocer ciertas costumbres (como las propinas y el regateo) en el aeropuerto de Túnez-Cartago, nos llevaron a Skanes. Se trata de una zona puramente turístico-playera, llena de resorts y hoteles, al sur del Golfo de Hammamet, entre las ciudades de Susa y Monastir. Allí nos hospedamos en el hotel El Mouradi Skanes Beach que, precisamente, era nuestro destino para los últimos cuatro días de viaje. Sin mucho más que resaltar, al día siguiente comenzaba puramente el circuito concertado con la agencia y en el que hemos disfrutado de muchos de los encantos que tiene Túnez para sus visitantes. El segundo día de viaje recorrimos más de 500 kms (como podeís seguir en la línea verde). Visitamos El Jem con su monumental Coliseo romano (no hay nada más en la ciudad), cuyo estado y conservación me gustaron mucho más que cuando visité el de Roma hace un par de años. De ahí, a través de inacabables campos de olivos y bordeando el Golfo de Gabes llegamos al llamado desierto de piedra, zona famosa por ser la localización de muchas escenas de la saga de la Guerra de las Galaxias (lugar de peregrinación para frikies como yo, aunque lamentablemente no llegaramos a los decorados en sí situados en Tataouine) y en la que visitamos Matmata y las casas donde los pueblos bereberes viven como si el paso de los siglos no hubiera hecho mella allí. De ahí directos a la puerta del Desierto del Sahara en Douz donde pudimos disfrutar de la puesta del sol a lomos de dromedarios y de la salida del mismo en las inmensas dunas que poblan uno de los mayores desiertos de arena del mundo. El tercer día (marrón), después de nuestro paseo en 4x4 por las dunas del Sahara, atravesamos el Lago Chott El Djerid, un auténtico desierto de sal (el tercero en dos días) digno de visitar y que nos dejó a las puertas de los oasis de Chebika (uno de los lugares más asombrosos que he visto en este viaje) y Tamerza, justo cuando comienza la cordillera del Atlas y cerca ya de la frontera argelina. Por la noche, ya en Tozeur, pudimos saborear una típica fiesta beduina sin que faltaran los típicos caballos, bailarinas del vientre, grupos de percusión... Nuestro cuarto día nos llevó en primer lugar al palmeral de Nefta, uno de los mayores del mundo, para luego volver sobre nuestros pasos (en otra auténtica machada de autobús) hasta nuestro final del circuito en Skanes, pasando por las ciudades de Gafsa y, sobre todo, Kairouan, la cuarta ciudad sagrada del mundo musulmán, donde pudimos admirar su fabulosa Mezquita, entre otras joyas arquitectónicas.

Como os he dicho antes, la idea inicial era descansar el resto de la semana en la playa. Sin embargo, ante la no muy buena imagen que nos llevamos de las playas de la zona y, sobre todo, nuestro ansia por conocer más sitios de la zona septentrional del país, nos llevó a que el resto del viaje tampoco parasemos mucho que digamos. Pudimos disfrutar desde nuestra base de operaciones en Skanes de las ciudades cercanas de Monastir (con una impresionante medina o ciudad vieja al lado de la playa en la que destacan la Mezquita, el monumento a Bourghiba o el Ribat o castillo) y de Susa (con otra interesante medina llena de zocos y mercados y rodeada por una impresionante muralla que defiende la ciudad de las olas del mar). Igualmente, otro día nos acercamos a la capital, Túnez, donde paseamos por su medina sorteando todo tipo de zocos y vendedores entre callejuelas coloridas y aromas embriagadores, por la Avenida Bourghiba rematada por la Torre de Africa y donde entramos en la única catedral cristiana que vimos en todo el viaje (la de San Vicente de Pablo). Atravesando el Lago de Túnez subimos hasta lo que queda de Cartago (uno de los sitios que más interés tenía de conocer en este viaje). Aunque la sucesión de romanos, bereberes, árabes, franceses... y todo tipo de sinrazones en la zona han hecho que no quede mucho de uno de los mayores imperios de la antigüedad, todavía se pueden saborear al menos tres sitios fundamentales: la Colina de Byrsa, desde donde se observan las mejores vistas de la capital y sus alrededores; el Teatro Romano (de la época de Adriano), y, sobre todo, las monumentales Termas de Antonino. Ya que estabamos también nos acercamos a la ibicenca ciudad turística de Sidi Bou Said, típica por sus casas y callejuelas blancoazulados.

En definitiva, una intensa semana que nos ha servido para, como podéis apreciar en el mapa de arriba, conocer la mayor parte de Túnez (aunque todavía quedarían cosas por ver, por supuesto). Pero, sobre todo, me ha permitido conocer una cultura realmente interesante, totalmente diferente a la europea; visitar lugares díficilmente de encontrar en otras partes del mundo; y conocer a gente maravillosa inolvidable (recuerdos para Vanesa y Alfredo, Ana y Carmen, Alex y Ander, Claus, Salva, Victor... y todos los que me dejo en el tintero...) que desde este momento cuentan con un amigo más en su agenda. Un placer de gente y un placer de viaje. Totalmente recomendable.
Las fotos, como siempre (y en cuanto tenga dos minutos) en la sección de fotos a la izquierda de la página. Realmente merecen la pena esta vez!!!

Un abrazo

3 comentarios:

Karpanthia dijo...

Pues como tú dices, dientes largos que me has puesto...

Siempre me han dicho que Túnez merecía mucho la pena, pero no creo que la gente que me lo ha comentado, lo haya vivido de una forma tan intensa como tú (ya sabes, no salgo del resort y todo eso) y lo cierto es que a mí me apetece un montón ir, pero para hacerme una rutilla guapa como tú.

Para el año que viene, estamos moviendo hilos para ir en masa a Egipto, aunque allí creo que sí es más rollo excursión y hotel con piscina para refrescarte un poco, pero bueno, si te animas, ya sabes, lo vamos hablando si quieres! ;)

Por lo pronto, el miércoles salgo rumbo a Bélgica y, aunque me vaya 3 días, espero que sea intenso y de mucho de qué hablar! :D

Un abrazaco!!

Ander dijo...

Un abrazo figura!!

Vaya por delante que tampoco es que haya ido de mochileo como hace años en esta ocasión, pero tampoco me he quedado en la hamaca bebiendo birras... porque es la única forma de conocer de primeras un país. Luego si te gusta ya puedes volver a cosas más concretas...

Lo de Egipto la verdad es que me tira un montón y lleva en mi agenda mogollón de años también. Ya lo vamos hablando...

En cuanto a Bélgica, como te dije el otro día, no te pierdas (culturalmente hablando) Brujas, Gante, algo de Amberes, y Bruselas me sorprendió también porque no me esperaba encontrar nada notable y sí que lo encontré.

Extraculturalmente hablando, no te pierdas las birras. Da igual cuáles y de qué tipo, yo te aconsejaría ir probando las concretas de cada ciudad o zona porque todas son diferentes y todas están buenísimas!!!

Pasadlo genial!!!

Salva y Ana dijo...

Muy buen resumen del viaje, si señor.

Saludos desde Salamanca. A ver si coincidimos aqui, en Madrid o en León algún día.